A pesar de lo extrovertida de mi personalidad, siempre he sido una persona bastante solitaria. Tal vez por ello siento un desapego hacia mi familia, o tal vez por eso no echo de menos a la gente. Como algunos de ustedes sabrán, soy hijo de padres separados, por lo que mi infancia más tierna se vio manchada por una serie de incidentes que dejaron totalmente disperso el afecto hacia mis padres. En tanto, mi madre tuvo que trabajar bastante para mantenernos a ambos (aparte de la pensión alimenticia, claro), por lo que debía aceptar cualquier turno que le tocara en la empresa (trabajaba como telefonista en Telefónica del Sur), incluyendo exhaustivos turnos de noche. Así, pasaron meses en que el tiempo que pasaba con mi madre era poco, y me debía quedar con mi abuelo, que me cuidaba. Tal vez, en el fondo, formé una imágen de mi mismo como un "cacho" para la familia, no sé, pero algo me hace tener un desapego con ellos, con todos, aunque no me hayan hecho nada.
Y mientras todo eso sucedía, yo estaba atrapado en un ambiente hostil. Me cargaba mi colegio, mis compañeros, sólo tenía un par de "amigos". Y uso las comillas, porque realmente, no conservo nada de allá hasta el día de hoy. El único amigo que tuve, lo he visto contadas veces después de eso. Y me debe plata, por cierto. O sea...
Como soy hijo único, generalmente me he pasado sin compañía de mi edad. Cuando me enfoco en algo, me estorba tener compañía. No se lleven una mala impresión, me encanta salir y pasar un buen rato con mis amigos, conversar, qué se yo, pero hay veces en las que me siento mucho más a gusto estando solo. Me incomoda tener gente cerca mientras escucho música, mientras leo, mientras escribo, mientras juego, mientras estoy en el PC, mientras descanso, mientras reflexiono, casi siempre, de hecho. Es difícil para mi formar una amistad con la cual pueda divertirme en cualquier momento, y sentirme a gusto. Tal vez por eso me siento, a veces, incapaz de estar en pareja. Yo necesito tener las situaciones bajo control, bajo mi control. Tampoco soy tan autoritario en ese aspecto respecto a mi pareja, obviamente le permito tomar decisiones y todo eso, no soy Hitler ni mucho menos. Mi problema es que, cuando comparto con alguien de forma un poco más cercana, me incomoda todo el resto del mundo. Si tengo que soportar a otras personas por estar con la persona que quiero, será. Pero todo tiene un límite para mí.
Tal vez lo que escribo tiene un dejo de egoísmo y egocentrismo, y creo que podrá ser ocasionado por el hecho de haber sido criado como el hijo regalón, el pródigo, el único. Y me encanta ser el centro de atención, lo admito; de hecho, no es secreto. Y puede ser un mal hábito que hasta ahora, no he sabido eliminar. Es parte de mí, y no quiero cambiar, me gusta ser como soy. Sigo siendo sociable, sigo siendo amistoso (por lo general; con mis amigos), sigo siendo cariñoso, sigo aguantando ciertas cosas que me molestan
Pero en esencia, sigo siendo una especie de ermitaño, un lobo solitario, en el cuerpo de una persona sociable. El problema viene cuando sale a flote el lado negativo de este weón, ese lado negativo que hasta hace poco había quedado enterrado, en el pasado. Probablemente, la decepción que siento ahora se disipará en un par de horas más, y aceptaré que las cosas no siempre serán como yo quiero...
Pero en el fondo, sigo estando chato de todo esto. Pensé que las cosas iban a cambiar, me hice ilusiones. Y ahora, se quebraron por completo. No quiero verle la cara a nadie más, sólo a tí.
Ya veo que es imposible, ¿verdad?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario