(Basado ligeramente en hechos reales)
En un día como hoy, hace cuatro meses, nos conocimos. Fue furtivo, trivial, y aunque vi algo en el brillo de tus ojos aquella noche, jamás pensé volverte a ver.
En un día como hoy, hace tres meses, nos volvimos a ver. Como si el destino hubiese maquinado para re-encontrarnos, en una tarde me ofreciste consuelo. Y al final del día, obtuve más que eso, algo que jamás habría esperado.
Y en un par de días más, nos volvimos a encontrar. Desde ese momento, quedamos enlazados, y hasta ahora no nos hemos vuelto a separar. Psicológicamente, claro, Porque físicamente, no podemos estar totalmente juntos, por ahora.
Con el pasar de los meses, nos hemos ido conociendo. Cada vez con más confianza, superando los obstáculos que el diaro vivir nos ha impuesto. Que no han sido pocos, por cierto. Y hemos tenido más de algún altercado, eso lo sabemos perfectamente. Pero hemos logrado salir adelante, ¿verdad? Claro que sí.
A veces, hay cosas que tenemos que saber controlar, y otras veces nos dejamos llevar por nuestras emociones. Siempre me he sentido bastante frío de cabeza en cuanto a mi toma de decisiones. Sin embargo, aquella vez me comentaste...
"Quiero que huyamos. Fuguémosnos, amor."
Y me quedaron dando vuelta tus palabras. Siempre me has hablado de lo incómoda que te sientes en tu hogar, de lo mucho que quieres largarte, y de que te molesta que tu familia intervenga en lo nuestro... honestamente, trato de aprender a vivir con ello, para bien de ambos. Pero, ese día...
"Huyamos."
Tus ojos brillaban. No supe qué decirte, pero en ese momento quise huir, para pensarlo bien. Me gusta pensar las cosas antes de actuar, pero en ese momento no fui capaz. Tus ojos, tu mirada... algo me hizo convencer que lo que me decías era urgente, era real. Era un riesgo latente, algo podía pasar. Lo mejor que podíamos hacer era huir... Tenías razón, en ese momento lo creí.
Pasó una semana, y lo planeamos. Debíamos huir, no solo del hogar, sino de la ciudad. Si nos encontraban, correríamos un riesgo inmenso. Jamás nos veríamos de nuevo. Lo sabíamos, pero aún así nos arriesgamos. Y así juntamos nuestros pesos, todo el dinero que pudimos conseguir, y compramos los pasajes. Un viaje de noche en bus, perfecto para escapar, así sería difícil que nos encuentren. Guardamos algo de ropa para el camino, y decidimos buscar en qué trabajar una vez llegado a destino. Allá buscaríamos donde hospedarnos. Allá encontraríamos comida, dinero y éxito. Nunca supimos exactamente cómo, pero estaba todo claro en nuestras mentes. O mejor dicho, nos nublamos y creímos saber que así sería, en realidad, jamás tuvimos algo seguro. Y aún así, confiamos el uno en el otro, y escapamos.
Al día siguiente, llegamos felices y emocionados, por la aventura que se desenvolvía ante nosotros. Podríamos explorar a nuestro gusto, y podríamos hospedarnos un par de días con el dinero que nos quedó. Aún así, necesitaríamos un trabajo estable para subsistir. No importó haber abandonado los estudios, no importó la falta de experiencia o de edad. Era nuestra meta, y la ibamos a cumplir, fuese como fuese.
Conseguimos hospedaje, conseguimos trabajo, todo iba bien.
"Ahora soy feliz, contigo."
Esas palabras hacían levantarme cada día con más ímpetu, con más ánimo. Trabajar más duro, para que pudieramos vivir más cómodos. Más felices, y juntos. Porque al fin y al cabo eso era lo que importaba, ¿verdad? Claro que sí.
Y así pasaron tres meses más...
Ya no teníamos trabajo, ya no teníamos hospedaje. Sufríamos hambre cada día, aguantábamos el frío cada noche. Jamás volvimos a saber de nuestras familias, a estas alturas ya nos deben haber dado por muertos. De seguro se pelearon, echándose la culpa los unos a los otros sobre nuestro escape. Parece que causamos más problemas de los que solucionamos, y a final de cuentas, moriremos de todas maneras. Jamás había estado tan delgado, y tú jamás habías estado tan triste en el tiempo que estuvimos juntos. Te alegraba que estuvieramos juntos, pero las condiciones eran horribles.
"Amor, tengo mucha hambre."
Tu voz siempre lograba calmarme, inducirme un estado de semi-inconciencia. Obedecía cualquier orden que me dieras al oído en un susurro, pero ahora era distinto. No era un capricho o un jugueteo, era un llamado desesperado para tratar de sobrevivir. Era algo que necesitábamos. Y así, decidí hacer algo arriesgado.
"Espérame afuera, no me tardo. En cuanto me veas salir, corre conmigo. Deberemos huir una vez más."
Y así, entré al local. Era un supermercado bastante grande, lleno de gente, apenas podía caminar entre el tumulto. Avancé hasta llegar al pan, llené una bolsa. Pasé al pasillo de los lácteos, saqué algo de queso. También llevé leche, todo en un canasto. Eso era suficiente por ahora, y sería bastante alimenticio. Me acerqué a una caja, miré de reojo a la cajera. Mientras un chico guardaba mis productos en una bolsa, yo fingía buscar dinero en mi bolsillo. Y en cuanto supe que la bolsa estaba lista, corrí. Le quité la bolsa al empaquetador de las manos, y aceleré hacia la salida. Dos guardias me vieron, pero no eran tan ágiles como para alcanzarme. Los evadí, y llegué a la salida. Tomé tu mano.
"Corre, y no mires hacia atrás."
Corrimos, pero nos encontraron. Aparentemente, los guardias dieron aviso de mi pequeño crimen a un policía que se encontraba rondando la zona. Era mucho más ágil que los guardias, pues estaba a punto de alcanzarnos. En eso, rompí la regla, y miré hacia atrás. Y sólo alcancé a ver como el policía blandía su arma de servicio, y apuntaba. Y tú, tan atenta como siempre, notaste que miré hacia atrás, y me empujaste hacia un lado. En eso, se oyó un estruendo, y mi vista se cubrió de rojo. Caí al suelo, pero no sentí dolor.
El problema: tu también caíste.
El oficial se acercó, y antes de que pudiera preguntar qué había sucedido, me lanzé sobre él, lo derribé, y golpeé su cabeza contra el suelo. Así, otra mancha roja, pero un peligro menos. A esas alturas, ya tenía nada que perder. Me fui a tu lado, y sólo entonces descubrí de dónde provenía la otra mancha roja. Estabas cubierta de sangre, de tu torso emanaban litros, que iban a dar al cemento. Me miraste, y sonreíste. Sabías que amaba tu sonrisa.
"Sé fuerte, por ambos. Sé fuerte..."
Tus últimas palabras, las bendigo y las maldigo. Te tomé en mis brazos, te traté de mover, pero una vez proferida la última sílaba, tus ojos se cerraron para siempre. Y pronto, la salada sangre se mezcló con mis lágrimas. Era un peso que no podría cargar.
Tus palabras sonaban en mi mente cada puto día, cada maldito momento. Debía ser fuerte por ambos. Pero, no podía. No pude ser fuerte cuando, cubierto de vómito, me quedé dormido en la calle luego de haberme emborrachado. No pude ser fuerte cuando robé a una señora indefensa para pagar una sepultura para tí. No pude ser fuerte cuando decidí enterrarte yo mismo, no fui capaz de arrojarte al pozo.
Y mucho menos fui capaz de ser fuerte cuando me encontré a punto de ahorcarme, parado sobre una silla, con el cuello en una soga. Y estaba a punto de patear la silla, cuando tus palabras volvieron a mí. Debía ser fuerte, por ambos. No podía, las lágrimas caían solas. Y entonces, pateé la silla. Quedé suspendido, y junto con tus palabras, el oxígeno abandonaba mi cuerpo... todo se fue a negro.
Desperté, y te vi de nuevo. ¿Estaba soñando? ¿Estaba muerto? Estaba en tu casa. Estabamos ahí, como siempre, sentados en el sillón de abajo. Con la puerta cerrada, y la música prendida. Tu polerón negro, mi camisa roja. Tu jeans con bolsillos de mentira, mi jeans con bolsillos reales. Tus zapatillas negras, mis converse azules. Tal y como dejamos todo, antes de partir.
Y ahí juramos sobreponernos ante todo, jamás dar la espalda.
Y prometimos jamás hacer una locura con tal de lograrlo.
Ahí prometimos ser fuertes, por ambos...
Y así lo seremos, lo sé.
20 ene 2010
10 ene 2010
Negativismo
A pesar de lo extrovertida de mi personalidad, siempre he sido una persona bastante solitaria. Tal vez por ello siento un desapego hacia mi familia, o tal vez por eso no echo de menos a la gente. Como algunos de ustedes sabrán, soy hijo de padres separados, por lo que mi infancia más tierna se vio manchada por una serie de incidentes que dejaron totalmente disperso el afecto hacia mis padres. En tanto, mi madre tuvo que trabajar bastante para mantenernos a ambos (aparte de la pensión alimenticia, claro), por lo que debía aceptar cualquier turno que le tocara en la empresa (trabajaba como telefonista en Telefónica del Sur), incluyendo exhaustivos turnos de noche. Así, pasaron meses en que el tiempo que pasaba con mi madre era poco, y me debía quedar con mi abuelo, que me cuidaba. Tal vez, en el fondo, formé una imágen de mi mismo como un "cacho" para la familia, no sé, pero algo me hace tener un desapego con ellos, con todos, aunque no me hayan hecho nada.
Y mientras todo eso sucedía, yo estaba atrapado en un ambiente hostil. Me cargaba mi colegio, mis compañeros, sólo tenía un par de "amigos". Y uso las comillas, porque realmente, no conservo nada de allá hasta el día de hoy. El único amigo que tuve, lo he visto contadas veces después de eso. Y me debe plata, por cierto. O sea...
Como soy hijo único, generalmente me he pasado sin compañía de mi edad. Cuando me enfoco en algo, me estorba tener compañía. No se lleven una mala impresión, me encanta salir y pasar un buen rato con mis amigos, conversar, qué se yo, pero hay veces en las que me siento mucho más a gusto estando solo. Me incomoda tener gente cerca mientras escucho música, mientras leo, mientras escribo, mientras juego, mientras estoy en el PC, mientras descanso, mientras reflexiono, casi siempre, de hecho. Es difícil para mi formar una amistad con la cual pueda divertirme en cualquier momento, y sentirme a gusto. Tal vez por eso me siento, a veces, incapaz de estar en pareja. Yo necesito tener las situaciones bajo control, bajo mi control. Tampoco soy tan autoritario en ese aspecto respecto a mi pareja, obviamente le permito tomar decisiones y todo eso, no soy Hitler ni mucho menos. Mi problema es que, cuando comparto con alguien de forma un poco más cercana, me incomoda todo el resto del mundo. Si tengo que soportar a otras personas por estar con la persona que quiero, será. Pero todo tiene un límite para mí.
Tal vez lo que escribo tiene un dejo de egoísmo y egocentrismo, y creo que podrá ser ocasionado por el hecho de haber sido criado como el hijo regalón, el pródigo, el único. Y me encanta ser el centro de atención, lo admito; de hecho, no es secreto. Y puede ser un mal hábito que hasta ahora, no he sabido eliminar. Es parte de mí, y no quiero cambiar, me gusta ser como soy. Sigo siendo sociable, sigo siendo amistoso (por lo general; con mis amigos), sigo siendo cariñoso, sigo aguantando ciertas cosas que me molestan
Pero en esencia, sigo siendo una especie de ermitaño, un lobo solitario, en el cuerpo de una persona sociable. El problema viene cuando sale a flote el lado negativo de este weón, ese lado negativo que hasta hace poco había quedado enterrado, en el pasado. Probablemente, la decepción que siento ahora se disipará en un par de horas más, y aceptaré que las cosas no siempre serán como yo quiero...
Pero en el fondo, sigo estando chato de todo esto. Pensé que las cosas iban a cambiar, me hice ilusiones. Y ahora, se quebraron por completo. No quiero verle la cara a nadie más, sólo a tí.
Ya veo que es imposible, ¿verdad?
Y mientras todo eso sucedía, yo estaba atrapado en un ambiente hostil. Me cargaba mi colegio, mis compañeros, sólo tenía un par de "amigos". Y uso las comillas, porque realmente, no conservo nada de allá hasta el día de hoy. El único amigo que tuve, lo he visto contadas veces después de eso. Y me debe plata, por cierto. O sea...
Como soy hijo único, generalmente me he pasado sin compañía de mi edad. Cuando me enfoco en algo, me estorba tener compañía. No se lleven una mala impresión, me encanta salir y pasar un buen rato con mis amigos, conversar, qué se yo, pero hay veces en las que me siento mucho más a gusto estando solo. Me incomoda tener gente cerca mientras escucho música, mientras leo, mientras escribo, mientras juego, mientras estoy en el PC, mientras descanso, mientras reflexiono, casi siempre, de hecho. Es difícil para mi formar una amistad con la cual pueda divertirme en cualquier momento, y sentirme a gusto. Tal vez por eso me siento, a veces, incapaz de estar en pareja. Yo necesito tener las situaciones bajo control, bajo mi control. Tampoco soy tan autoritario en ese aspecto respecto a mi pareja, obviamente le permito tomar decisiones y todo eso, no soy Hitler ni mucho menos. Mi problema es que, cuando comparto con alguien de forma un poco más cercana, me incomoda todo el resto del mundo. Si tengo que soportar a otras personas por estar con la persona que quiero, será. Pero todo tiene un límite para mí.
Tal vez lo que escribo tiene un dejo de egoísmo y egocentrismo, y creo que podrá ser ocasionado por el hecho de haber sido criado como el hijo regalón, el pródigo, el único. Y me encanta ser el centro de atención, lo admito; de hecho, no es secreto. Y puede ser un mal hábito que hasta ahora, no he sabido eliminar. Es parte de mí, y no quiero cambiar, me gusta ser como soy. Sigo siendo sociable, sigo siendo amistoso (por lo general; con mis amigos), sigo siendo cariñoso, sigo aguantando ciertas cosas que me molestan
Pero en esencia, sigo siendo una especie de ermitaño, un lobo solitario, en el cuerpo de una persona sociable. El problema viene cuando sale a flote el lado negativo de este weón, ese lado negativo que hasta hace poco había quedado enterrado, en el pasado. Probablemente, la decepción que siento ahora se disipará en un par de horas más, y aceptaré que las cosas no siempre serán como yo quiero...
Pero en el fondo, sigo estando chato de todo esto. Pensé que las cosas iban a cambiar, me hice ilusiones. Y ahora, se quebraron por completo. No quiero verle la cara a nadie más, sólo a tí.
Ya veo que es imposible, ¿verdad?
9 ene 2010
Addicted to Society
Muchas veces se puede oír como los jóvenes afirmamos ser independientes, jactarnos de nuestra autosuficiencia. Asimismo, hay mucha gente o medios que se consideran independientes, posturas ideológicas o políticas que afirman ser independientes, y podemos ver que se usa el término de "independencia" como algo que da seguridad y firmeza a una postura o persona, y sus actos.
Sin embargo, pensando seriamente, me cabe la duda... ¿Cómo se puede realmente ser independiente?
Hoy estaba conversando con una amiga, me contaba que su pololo anda idiota (por así decir); cerró su Facebook, dejó el Messenger. Ahora, ése es cuento viejo; esporádicamente, él se borra de internet. Sin embargo, esta vez dejó de tocar guitarra, que es su mayor pasión. ¿El motivo? Sus cercanos lo criticaron por ello, al parecer. Y se cansó de ser objeto de opinión, por lo que desistió de tocar. En su defensa, mi amiga dijo que él no tiene una muy buena vida familiar, que sus instancias de compartir son sólo las comidas, y que pasa el resto del día encerrado en su pieza.
Ahí es donde comencé a discrepar... Yo vivo de una forma bastante similar, me siento (y a veces, me hacen sentir) como un pensionista en esta casa (en otro momento, tocaré el tema a mayor profundidad), y sin embargo, no me someto ante las críticas ajenas. Le expliqué que, claramente, es un asunto de la mentalidad de cada persona, pero no pude evitar hacerle notar un detalle... Su novio está buscando la aprobación de sus cercanos, y no lo está logrando. Por eso dejó de tocar.
Ahora, él pertenece a esta juventud que nos hacemos llamar, en ocasión, "independientes". Porque podemos salir, porque nos dan permiso, porque podemos tomar, fumar, drogarnos. Porque nos quedamos hasta la hora del rábano en internet.
Pero, realmente, dependemos de demasiadas cosas.
Y no sólo nosotros, sino todos.
Para realmente ser independientes, deberíamos poder sustentarnos completamente solos, sin ninguna clase de apoyo o retroalimentación. Deberíamos ser capaces de subsistir sin depender de nada ni nadie. Y si cerramos el término de dependencia en eso, podríamos notar que para nosotros, es prácticamente imposible ser totalmente independientes.
De partida, como seres humanos vivimos en sociedad: he ahí la primera gran dependencia que tenemos, dependemos de nuestros pares. Los jóvenes dependemos de nuestros padres para obtener dinero, y los que tienen trabajo, de su empleador. Asimismo, cualquier persona con dinero depende de los distintos vendedores para abastecerse de productos.
Un político que dice ser independiente no puede serlo, porque para lograr resultados en política, depende de sus partidarios y seguidores; puede dejar de depender directamente de un partido político, pero sus ideas probablemente se acercarán a algún partido, de cualquier forma. Asimismo, un medio de comunicación depende de sus usuarios para cumplir su función, informar.
Esta "crítica" apunta, más que nada, a los jóvenes que se creen "el hoyo del queque"; los que afirman depender de nadie y subsistir por su cuenta; para ellos, piénsenlo bien, porque dependen de muchas personas. Hasta, para jactarse de ello, dependerán de alguien dispuesto a oírlos.
Podemos dejar de depender de otros en ciertos aspectos, pero siempre habrá algo o alguien de quien depender, y en eso se basa nuestra sociedad, porque unidos podemos subsistir. Porque tú tienes lo que yo necesito, porque yo tengo lo que tú quieres. Retroalimentación pura, así gira el mundo, es un sistema del cual no puedes escapar y sobrevivir en el intento.
El único que puede sobrevivir sin depender de nadie es Dios. Y ojo, que sólo para alguien ateo o agnóstico.
Porque si crees en él, pasa a depender de ti para existir.
Sin embargo, pensando seriamente, me cabe la duda... ¿Cómo se puede realmente ser independiente?
Hoy estaba conversando con una amiga, me contaba que su pololo anda idiota (por así decir); cerró su Facebook, dejó el Messenger. Ahora, ése es cuento viejo; esporádicamente, él se borra de internet. Sin embargo, esta vez dejó de tocar guitarra, que es su mayor pasión. ¿El motivo? Sus cercanos lo criticaron por ello, al parecer. Y se cansó de ser objeto de opinión, por lo que desistió de tocar. En su defensa, mi amiga dijo que él no tiene una muy buena vida familiar, que sus instancias de compartir son sólo las comidas, y que pasa el resto del día encerrado en su pieza.
Ahí es donde comencé a discrepar... Yo vivo de una forma bastante similar, me siento (y a veces, me hacen sentir) como un pensionista en esta casa (en otro momento, tocaré el tema a mayor profundidad), y sin embargo, no me someto ante las críticas ajenas. Le expliqué que, claramente, es un asunto de la mentalidad de cada persona, pero no pude evitar hacerle notar un detalle... Su novio está buscando la aprobación de sus cercanos, y no lo está logrando. Por eso dejó de tocar.
Ahora, él pertenece a esta juventud que nos hacemos llamar, en ocasión, "independientes". Porque podemos salir, porque nos dan permiso, porque podemos tomar, fumar, drogarnos. Porque nos quedamos hasta la hora del rábano en internet.
Pero, realmente, dependemos de demasiadas cosas.
Y no sólo nosotros, sino todos.
Para realmente ser independientes, deberíamos poder sustentarnos completamente solos, sin ninguna clase de apoyo o retroalimentación. Deberíamos ser capaces de subsistir sin depender de nada ni nadie. Y si cerramos el término de dependencia en eso, podríamos notar que para nosotros, es prácticamente imposible ser totalmente independientes.
De partida, como seres humanos vivimos en sociedad: he ahí la primera gran dependencia que tenemos, dependemos de nuestros pares. Los jóvenes dependemos de nuestros padres para obtener dinero, y los que tienen trabajo, de su empleador. Asimismo, cualquier persona con dinero depende de los distintos vendedores para abastecerse de productos.
Un político que dice ser independiente no puede serlo, porque para lograr resultados en política, depende de sus partidarios y seguidores; puede dejar de depender directamente de un partido político, pero sus ideas probablemente se acercarán a algún partido, de cualquier forma. Asimismo, un medio de comunicación depende de sus usuarios para cumplir su función, informar.
Esta "crítica" apunta, más que nada, a los jóvenes que se creen "el hoyo del queque"; los que afirman depender de nadie y subsistir por su cuenta; para ellos, piénsenlo bien, porque dependen de muchas personas. Hasta, para jactarse de ello, dependerán de alguien dispuesto a oírlos.
Podemos dejar de depender de otros en ciertos aspectos, pero siempre habrá algo o alguien de quien depender, y en eso se basa nuestra sociedad, porque unidos podemos subsistir. Porque tú tienes lo que yo necesito, porque yo tengo lo que tú quieres. Retroalimentación pura, así gira el mundo, es un sistema del cual no puedes escapar y sobrevivir en el intento.
El único que puede sobrevivir sin depender de nadie es Dios. Y ojo, que sólo para alguien ateo o agnóstico.
Porque si crees en él, pasa a depender de ti para existir.
2 ene 2010
2009 Season Finale
Y se cierra otro ciclo en este juego llamado "vida".
Por convención social, dividimos nuestro tiempo sobre este planeta de diferentes formas para organizar y planear ciertos aspectos de nuestra vida según ellas; así, podemos estructurarnos y funcionar acorde al sistema. Asimismo, se clausuró una de esas divisiones hace poco: el año 2009.
¿Qué se llevó consigo? Mucho, como cada año.
Los giros en la trama fueron muchos y de diferentes magnitudes, y cada uno tuvo su aporte en la formación del gran collage de lo que fue este año.
Sin embargo, he aprendido que los eventos no son lo importante del año. Lo descubrí hace poco, cuando las fechas dejaron de tener peso para mí; mi cumpleaños, el dieciocho, navidad, año nuevo. Nada tuvo el mismo peso que tenía antes... Tal vez estoy entendiendo mejor como giran los engranajes del mundo, o tal vez simplemente, mi engrane se está atascando en el circuito, y ya no gira con tanta facilidad como antes.
De una u otra manera, ya sé que los eventos no influyen (como antes) en mi vida, sino que los demás individuos cuyos caminos, por alguna conspiración ajena a mí, se cruzaron con el propio.
Siempre digo que nunca está de más agradecer a la gente por sus acciones, así que me daré el gusto de hacerlo acá. No me interesa que los implicados lo lean o no, está ahí por si alguien se da el lujo de psicopatearme.
Antes que todo, debo agradecer enormemente a la persona que gatilló el cambio en mí (y no me refiero al cambio de la UDI, precisamente); de pasar a ser el típico adolescente amurrado y negativo a ser el weón más ególatra que haya pisado la tierra (ya sé que exagero, pero déjenme ser xD). Gracias, amiga, por convertirme en quien soy ahora, o mejor dicho, por conocer el lado de mí que nadie se había dado el gusto de buscar.
Agradezco también a mis amigos, los cabros, los zorrones de siempre. Apoyando, como siempre, dando consejos weones y no-tan weones, sobre todo uno que me dio varios consejos, y otro que me advirtió siempre. Debí haberles puesto más atención; no lo hice, pero me sirvió para crecer.
Eso sí, #haytabla para uno que salió un poco... traidor. De todas maneras, no fue totalmente su culpa, y sé perdonar. Nunca olvido, pero perdono. Ni un problema, compadre, la weá ya fue.
Hay una personita con la que compartí bastante, y después de una corta relación, rompimos contacto abruptamente. De a poco, estamos retomando el contacto, y lo agradezco. Te quiero bastante, sabes. Me dio lástima que las cosas hayan terminado como terminaron (sin mayor explicación), pero pasado es pasado.
Otro quiebre importante en este año fue, justamente, con la amiga a la que mencioné anteriormente, aquella que gatilló mi cambio. Fue una ruptura bastante fuerte, provocada por decepciones continuas y traiciones a la confianza. Se quebrantó completamente, y eso es difícil de recuperar. Asimismo, también estoy retomando el contacto, de a poco; sinceramente, no creo que valga la pena perdar una buena amistad, sean cuales sean las causas.
El mundo de las redes me ha permitido generar lazos con mucha gente similar a mí en algunos aspectos, y diferente en otros. Gente que, a pesar de ser parecidas, no son "fotocopias" como el resto de los estereotipos andantes que podemos ver en nuestras calles. Gente con ilusiones, gente con pasión, gente con perspectiva, gente con motivación, con metas, con visión de futuro; gente interesante. Hay más de alguna persona que puedo clasificar así, algunos con más o menos significado en mi vida; algunos me han motivado a quedarme disfrutando de una conversación, de ver una serie, de escuchar una banda, de volver a escribir. Gracias por todo. Ustedes (si es que me llegaron a conocer lo suficiente) deberian darse por aludidos acá. Si no, da igual, tal vez también era mi intención que lo hicieran, y no lo notaron.
Hubo un par de golpes que me dio este 2009, y que casi me noquearon. Pero me levanté antes de que el referee contara diez, y logré superarlo. Hay quienes aún no lo logran, y sé que no lo lograrán jamás. Ahí, no hay nada que pueda hacer, es completamente natural. Por eso, qusiera pedir paz y tranquilidad para mi familia, y para las almas perdidas este año.
Abuelo, a pesar de que nunca fuiste muy hablador, siempre te quise. Tal vez no te lo dije con tanto fervor o tan repetidamente, pero sé que lo sabías. Agradezco haber tenido la posibilidad de despedirme bien de tí, aun sin saber que al día siguiente, ya no estarías entre los vivos.
Camilita, realmente haces falta acá en la Tierra. Tu familia, te necesitamos. Eras una alegría para todos, eras muy importante, y siempre lo serás. Todavía tengo rabia y pena porque te hayas tenido que ir tan pronto, a tus 14 añitos, pero me reconforta un poco saber que este año lo viviste como ninguno. Hasta siempre, primita.
Cerca de finalizar el año, me llegó una gran alegría, por medio de una de las casualidades de la vida. Así nos conocimos, y después de un tiempo, nos encontramos. Hubo química, y ahora eres mi pilar, mi fortaleza. Hemos vivido momentos complicados (y sé que habrán más desafíos en el futuro), pero los superaremos, así como hemos superado lo que ya pasó. Ya te lo dije, este año será nuestro. Nos seguiremos conociendo, descubriendo lo interesantes que podemos ser, lo agradable de caminar por la costanera y hablar de cosas tan triviales como las tortugas y los poodles. Gracias por estar ahí cuando te necesité. Gracias por permitirme entrar en tu vida, y en parte, a despejarte un poco el camino. Juntos seguiremos avanzando, o al menos, eso espero. Eso le pido a este año.
¿Qué le aguarda a este joven aventurero, en este nueva temporada de su "Antro de Perdición"?
Crecimiento personal, un año donde se cierra un ciclo un poco más grande, y el proceso de ser un "pseudo-ciudadano", y más temprano que tarde, un ciudadano. Me encantaría saber qué sucederá, pero no quiero darme un spoiler y arruinar la sorpresa, prefiero vivirlo.
Hoy me diste la bienvenida a tus dominios, bicentenario. No me interesa ver la carta, no quiero pedir nada en particular.
Sorpréndeme.
Por convención social, dividimos nuestro tiempo sobre este planeta de diferentes formas para organizar y planear ciertos aspectos de nuestra vida según ellas; así, podemos estructurarnos y funcionar acorde al sistema. Asimismo, se clausuró una de esas divisiones hace poco: el año 2009.
¿Qué se llevó consigo? Mucho, como cada año.
Los giros en la trama fueron muchos y de diferentes magnitudes, y cada uno tuvo su aporte en la formación del gran collage de lo que fue este año.
Sin embargo, he aprendido que los eventos no son lo importante del año. Lo descubrí hace poco, cuando las fechas dejaron de tener peso para mí; mi cumpleaños, el dieciocho, navidad, año nuevo. Nada tuvo el mismo peso que tenía antes... Tal vez estoy entendiendo mejor como giran los engranajes del mundo, o tal vez simplemente, mi engrane se está atascando en el circuito, y ya no gira con tanta facilidad como antes.
De una u otra manera, ya sé que los eventos no influyen (como antes) en mi vida, sino que los demás individuos cuyos caminos, por alguna conspiración ajena a mí, se cruzaron con el propio.
Siempre digo que nunca está de más agradecer a la gente por sus acciones, así que me daré el gusto de hacerlo acá. No me interesa que los implicados lo lean o no, está ahí por si alguien se da el lujo de psicopatearme.
Antes que todo, debo agradecer enormemente a la persona que gatilló el cambio en mí (y no me refiero al cambio de la UDI, precisamente); de pasar a ser el típico adolescente amurrado y negativo a ser el weón más ególatra que haya pisado la tierra (ya sé que exagero, pero déjenme ser xD). Gracias, amiga, por convertirme en quien soy ahora, o mejor dicho, por conocer el lado de mí que nadie se había dado el gusto de buscar.
Agradezco también a mis amigos, los cabros, los zorrones de siempre. Apoyando, como siempre, dando consejos weones y no-tan weones, sobre todo uno que me dio varios consejos, y otro que me advirtió siempre. Debí haberles puesto más atención; no lo hice, pero me sirvió para crecer.
Eso sí, #haytabla para uno que salió un poco... traidor. De todas maneras, no fue totalmente su culpa, y sé perdonar. Nunca olvido, pero perdono. Ni un problema, compadre, la weá ya fue.
Hay una personita con la que compartí bastante, y después de una corta relación, rompimos contacto abruptamente. De a poco, estamos retomando el contacto, y lo agradezco. Te quiero bastante, sabes. Me dio lástima que las cosas hayan terminado como terminaron (sin mayor explicación), pero pasado es pasado.
Otro quiebre importante en este año fue, justamente, con la amiga a la que mencioné anteriormente, aquella que gatilló mi cambio. Fue una ruptura bastante fuerte, provocada por decepciones continuas y traiciones a la confianza. Se quebrantó completamente, y eso es difícil de recuperar. Asimismo, también estoy retomando el contacto, de a poco; sinceramente, no creo que valga la pena perdar una buena amistad, sean cuales sean las causas.
El mundo de las redes me ha permitido generar lazos con mucha gente similar a mí en algunos aspectos, y diferente en otros. Gente que, a pesar de ser parecidas, no son "fotocopias" como el resto de los estereotipos andantes que podemos ver en nuestras calles. Gente con ilusiones, gente con pasión, gente con perspectiva, gente con motivación, con metas, con visión de futuro; gente interesante. Hay más de alguna persona que puedo clasificar así, algunos con más o menos significado en mi vida; algunos me han motivado a quedarme disfrutando de una conversación, de ver una serie, de escuchar una banda, de volver a escribir. Gracias por todo. Ustedes (si es que me llegaron a conocer lo suficiente) deberian darse por aludidos acá. Si no, da igual, tal vez también era mi intención que lo hicieran, y no lo notaron.
Hubo un par de golpes que me dio este 2009, y que casi me noquearon. Pero me levanté antes de que el referee contara diez, y logré superarlo. Hay quienes aún no lo logran, y sé que no lo lograrán jamás. Ahí, no hay nada que pueda hacer, es completamente natural. Por eso, qusiera pedir paz y tranquilidad para mi familia, y para las almas perdidas este año.
Abuelo, a pesar de que nunca fuiste muy hablador, siempre te quise. Tal vez no te lo dije con tanto fervor o tan repetidamente, pero sé que lo sabías. Agradezco haber tenido la posibilidad de despedirme bien de tí, aun sin saber que al día siguiente, ya no estarías entre los vivos.
Camilita, realmente haces falta acá en la Tierra. Tu familia, te necesitamos. Eras una alegría para todos, eras muy importante, y siempre lo serás. Todavía tengo rabia y pena porque te hayas tenido que ir tan pronto, a tus 14 añitos, pero me reconforta un poco saber que este año lo viviste como ninguno. Hasta siempre, primita.
Cerca de finalizar el año, me llegó una gran alegría, por medio de una de las casualidades de la vida. Así nos conocimos, y después de un tiempo, nos encontramos. Hubo química, y ahora eres mi pilar, mi fortaleza. Hemos vivido momentos complicados (y sé que habrán más desafíos en el futuro), pero los superaremos, así como hemos superado lo que ya pasó. Ya te lo dije, este año será nuestro. Nos seguiremos conociendo, descubriendo lo interesantes que podemos ser, lo agradable de caminar por la costanera y hablar de cosas tan triviales como las tortugas y los poodles. Gracias por estar ahí cuando te necesité. Gracias por permitirme entrar en tu vida, y en parte, a despejarte un poco el camino. Juntos seguiremos avanzando, o al menos, eso espero. Eso le pido a este año.
¿Qué le aguarda a este joven aventurero, en este nueva temporada de su "Antro de Perdición"?
Crecimiento personal, un año donde se cierra un ciclo un poco más grande, y el proceso de ser un "pseudo-ciudadano", y más temprano que tarde, un ciudadano. Me encantaría saber qué sucederá, pero no quiero darme un spoiler y arruinar la sorpresa, prefiero vivirlo.
Hoy me diste la bienvenida a tus dominios, bicentenario. No me interesa ver la carta, no quiero pedir nada en particular.
Sorpréndeme.
En esta edición:
basado en hechos reales,
dedicadas,
resumen
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
