En medio de aquella fría e incómoda oscuridad, se podía sentir tan solo la presencia de un alma inquieta. Agotado, agobiado, cansado. Sus problemas respiratorios sa hacen notar con creciente énfasis. Definitivamente, ésta no era su semana de suerte. La sequedad de su grave tos hacía eco por cada rincón del desolado subterráneo de aquel edificio. El turno de noche era una cruda y extenuante tortura, pero para aquel lamentable ser, era la única salida. Tal como lo fueron alguna vez su padre, y su abuelo antes de él, era un simple esclavo de la rutina diaria. Llevar el pan a la mesa era su único objetivo, pero jamás se le permitió morderlo, saborearlo... ellos no supieron de placeres, lujos y gustos. Hombres hechos a medida, para satisfacer las necesidades de sus familias. Pero jamás fueron del todo desdichados, a pesar de toda la adversidad, tenían aquel hogar al cual volver cada día. Un alma sacrificada, por el bien de tres.
Pero eso iba a darse por acabado. Estaba decidido, y es que tan sólo el día anterior, conversando con un colega, este hombre se dio cuenta de lo insignificante que es su existir, de lo poco valorado que es su esfuerzo. Tal vez no fuera así, pero la sugestión fue tal, que así lo creyó, firmemente. La opresión de la cual era objeto, los jefes que usaban y abusaban de su labor... Ya no más, las cosas cambiarían para siempre, sería una amenaza. Y desde ese punto en adelante, no se conformaría con una respuesta. No tenía el plan bien definido en su mente, no sabía si su familia podría subsistir sin su presencia; ni siquiera sabía si los volvería a ver. Pero ya estaba totalmente decidido, y dar un paso atrás a estas alturas le era imposible, sería darle la victoria a los tiranos. Y él ya no será una marioneta. No será el títere de otro títere más grande. No, por ningún motivo... él será el encargado de cortar las cuerdas... Y por vez primera en su existencia, asumirá el mando. Tomará las cuerdas, tirará de ellas; se sentirá, en el fondo, lo que el mundo le ha dado a entender como "un hombre de verdad".
Avanza lentamente por los helados y lúgubres pasillos. Debe ser fuerte, pero también extremadamente sigiloso. Su crónico toser no debe salir a relucir en este momento crucial. Toma el camino por la derecha, avanza veinte pasos más al fondo... Y pudo ver la puerta al exterior, y el guardia que protege el recinto. Pausadamente, se agachó, y quitó el sucio cordón de su pesado y ancho zapato izquierdo. Y tan silencioso como el aire mismo, empezó a acercarse con suma cautela al desprevenido guardia, que ni siquiera podría haber imaginado que la luz que se colaba, esquiva, por debajo de la puerta sería el último vestigio de claridad que vería jamás. Los pasos, imperceptibles para el guardia, se acercaban cada vez más. Y de pronto, el vigilante oyó un raudo movimiento, pero no hubo nada que pudiera hacer para evitar que su atacante lo comenzara a ahogar. Debilitado, soltó su rifle, mientras el normalmente inofensivo cordón de zapato iba cortando su respiración lentamente. Ni siquiera pudo gritar. Cada vez estaba más cerca del gélido suelo. Y finalmente, pudo observar la cara descubierta de su ejecutor, quien no pudo evitar la duda al momento de observar los ojos cristalinos de su colega de años, suplicando por piedad.
El arrepentimiento quizo tomar control de la mente del asesino, al observar con estupor el cadáver de su otrora compañero. Pero no era momento de retroceder, ya había llegado demasiado lejos; tomó el arma del difunto, que había quedado tirada en el suelo, tras el forcejeo. Tan frío como el suelo mismo, tan frío como su anterior dueño. El rifle contaba con una mira láser, bastante peculiar, tratándose de un arma de servicio de un simple guardia. Decidido, rifle en mano, se abalanzó hacia la puerta, a través de la luz enceguecedora, listo para acabar con otra vida...
... sin sospechar que, en otro edificio similar...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Me parece tan conocido estoy seguro de haberlo leído en papel
ResponderEliminarLo que leíste fue ésto mismo, antes de pasar por el colador mágico de mi teclado @.@
ResponderEliminar