Me van a disculpar que parta esta entrada tan hostilmente, pero de verdad, la gente está cada vez más estúpida.
Bueno, me corrigo. No TODA la gente. Pero es un mal que está invadiendo la sociedad, y lo veo mucho acá en Chile (no es que yo esté en otros países, ah, pero se nota mucho). Atrás quedaron los tiempos donde cada individuo se hacía valer solo y buscaba una respuesta a sus interrogantes. Todos sabemos que antes, para estudiar, se debían hojear libros y libros hasta encontrar la respuesta a nuestra fatal interrogante. Hoy en día está todo simplificado, al punto de llenar un pequeño cuadro de búsqueda, y desde ahí empezar a hilar más fino. La tecnología nos lleva a simplificar cada detalle de nuestras vidas, achicando los aparatos cada vez más; cada vez más estilizados, compactos, funcionales. Siempre más simples de usar que el anterior. Todas las opciones indicadas con un minimalismo increíble. Y aún así, la gente espera más. Espera que las cosas se hagan solas.
Y la triste verdad es que esa weá no pasa po, esa weá no existe. Las cosas no se hacen solas.
Un ejemplo. Ayer, mi tío nos invitó (a mis abuelos, mi madre, mi padrastro y a mí) a su casa a ver alguna película en su televisor nuevo. Enorme, 32 pulgadas, tecnología LED. La última chupá del mate. La idea era pasar un buen rato en familia, y que yo entretenga a mi primito que tenía ganas de verme (el pequeño me adora), y bueno, solucionar sus dudas con respecto al televisor. La gente asume, por descarte, que uno por saber de computación y volás sabe manejar todos y cada uno de los aparatos existentes en el mercado (más de eso luego, en otro ejemplo). Total que me pidieron que les baje, de paso, alguna película en HD pa ver. Y de verdad les digo, éste es el único lugar de la Tierra donde la visita entretiene al huésped, en ninguna otra parte pasa esa weá. Nicolás, bájate alguna película pa ver en HD. Nicolás, lleva el Wii pa entretener al cabro chico. Ya, bien, es mi familia, lo haré. Lo hice. Llegamos todos el sábado, comimos juntos y pasamos un buen rato, y luego vinieron las preguntas acerca del televisor.
“¿Oye, cómo pongo las películas? ¿Sirve ponerlas en el pendrive? (Sip, la tele es tan cabrona que hasta tiene puertos USB.) Ven a ver esto porfa, yo no sé.”
“Y el manual?”
“Ah, no sé yo, ni lo he mirado.”
Calma, volvamos a éso último. Ni lo he mirado. Ni lo he mirado. NI LO HE MIRADO.
Por la chucha! Te compraste un televisor último modelo, con todos los menúes e instrucciones en español. Eres un adulto joven, manejas hartos aparatos electrónicos. Viajaste a Japón, incluso manejas un nivel de inglés respetable. Un emprendedor. Entonces, ¿por qué mierda esperar hasta el sábado a que venga tu sobrino a solucionar tus problemas, cuando estás más que capacitado para hacerlo tú mismo, cuatro días antes?
Pero NOOOOOO, mejor que lo haga alguien “que sepa”. En mi perra vida había manejado una tele así. Pero fue simple porque el diseño es tan minimalista, que si mi primito chico supiera leer, de más que lo podría hacer él. Y de verdad que no lo digo porque yo sé, estaba todo indicado con grandes cuadros, letra clara, y los iconos de cada botón del control indicados claramente. Simple. Terriblemente simple.
Vamos con otro ejemplo. Hoy, un amigo me dijo que nos juntemos a ver películas o algo así. Ya po, fui. Conversamos un rato, pensamos que hacer, y al rato tiró la pregunta; por cierto, la pregunta resultó un poco rara, considerando que mi amigo tiene un notebook (igual al mío, me lo copió y no le estoy metiendo color xD), un celular touch, tiene Playstation 2, suma y sigue. Maneja haaaartos aparatos.
“Oye, cachai que mi mamá me regaló un iPod Touch. (En el momento, pensé “puta weón que están maaaaaaaal las prioridades económicas de tu familia…” no ahondaré en eso porque no corresponde.) Cachai que le quiero poner aplicaciones y juegos, ¿me podi ayudar? Sé que hay que hackearlo”
“Hmm, leíste hackear y pensaste al toque en mí, ¿cierto?”
“Si po wn, si tu cachai de esas cosas.”
Siendo franco, en mi perra vida había usado un iPod Touch. Pero bueno, volvimos a la casa y me puse a lesear con él. Todo en español, todo claro y simple. Como cualquier producto de Apple. Diseñado pensando en los tarados que llegarían a usarlo. ¿O tal vez eso no es suficiente…?
En fin, le cambié el fondo de pantalla, y se lo pasé. Al rato…
“¿Oye, como hiciste eso? ¿De la foto?”
“Fui a ‘opciones’, y a ‘cambiar fondo de pantalla’.”
“¿Y dónde sale eso?”
“Ahí donde dice opciones po weón, en español y todo.”
Al rato, como pa rematar, llega su padre…
“Oye Nicolás…. (se sentó al lado mío, yo estaba usando mi notebook) ¿Tu tení ese programa pa acceder a las redes wifi sin las claves?”
“Sin las claves no se puede… pero hay programas para averiguar las claves.”
“Ah, ¿y tu tení eso?”
“No, pero lo puedo buscar.”
“Ah, dale.” Se quedó sentado al lado mío, viendome usar el pc. Cosa que me revienta. En el momento, me puse a contestar a unos amigos en msn.
“No lo estás buscando”.
“No huevee, ¿de verdad? Bah, no me dí cuenta.”… me dieron ganas de decirle, pero no lo hice. Sólo lo pensé.
“Calma, calma.”
Se quedó ahí un rato, y empecé a averiguar. Había encontrado algo, pero no lo bajé. Al rato se fue a ver como su hijo hacía unos ejercicos de matemáticas con un compañero de curso. En resumen, me quedé solo en casa ajena, haciendo pega ajena.
Al poco tiempo viene mi amigo a pedirme ayuda con el iPod. Me lo pasa, y lo conecto.
“Ya, hackéalo.”
Al rato…
“¿Como vai?”
“Calmao weón, ¿o tu creí que yo me sé todas estas weás de memoria?”
Su padre se río, y dijo “mira que anda sensible el Nicolás”, tono sarcástico a morir. Ahí decidí irme.
“Chao wn, de ahi nos vemos.” Agarré mis weás y me vine donde mi viejo, que vive al lado.
“¿Vai a venir después?”
“No sé, de ahi vemos.”
Me pongo a pensar, y esto es algo que se ve todos los días… la automatización, la tecnología a las masas. Pero las masas no están preparadas para la tecnología. ¿Cómo chucha van a estar preparadas, si ni siquiera se esfuerzan en saber cómo chucha funciona la tecnología? No digo que desarmen los aparatos y aprendan todo. Es tan simple como saber cómo funcionan, pero persiste la mentalidad mediocre de “pa’ que lo voy a hacer yo po, ¿si lo puede hacer alguien más?”. Puta weón, esa weá no te va a servir de nada. No puedes vivir dependiendo de que los demás te arreglen los problemas. Obvio, todos nos frustramos cuando algo no nos resulta, e intentamos buscar ayuda con alguien que sepa. Pero, puta la weá, ESTA GENTE NI SIQUIERA LO INTENTA. Como dijo mi tío, “¿el manual? Ni lo he mirado.” Ésa es la mentalidad, ése es nuestro cáncer. La gente no está dispuesta a solucionar sus problemas, esperan que todo se haga solo, o que lo haga algún otro weón.
La tecnología nos invade, el HD, el full HD, el Wi-fi, 3G, y vamos contando más y más siglas. “Venga a saber uno que significa”, dirán. Pero lo usan igual. Si buscan algo en google y no lo encuentran, se rinden. Se les cae el mundo. Y el problema es que toda la información está ahí.
El mundo, o por lo menos, nuestro submundo no está preparado para esta invasión. Y mientras persista esa mentalidad de esperar que lo nuevo y lo tecnológico se haga prácticamente solo, jamás lo estaremos.
Bueno, me corrigo. No TODA la gente. Pero es un mal que está invadiendo la sociedad, y lo veo mucho acá en Chile (no es que yo esté en otros países, ah, pero se nota mucho). Atrás quedaron los tiempos donde cada individuo se hacía valer solo y buscaba una respuesta a sus interrogantes. Todos sabemos que antes, para estudiar, se debían hojear libros y libros hasta encontrar la respuesta a nuestra fatal interrogante. Hoy en día está todo simplificado, al punto de llenar un pequeño cuadro de búsqueda, y desde ahí empezar a hilar más fino. La tecnología nos lleva a simplificar cada detalle de nuestras vidas, achicando los aparatos cada vez más; cada vez más estilizados, compactos, funcionales. Siempre más simples de usar que el anterior. Todas las opciones indicadas con un minimalismo increíble. Y aún así, la gente espera más. Espera que las cosas se hagan solas.
Y la triste verdad es que esa weá no pasa po, esa weá no existe. Las cosas no se hacen solas.
Un ejemplo. Ayer, mi tío nos invitó (a mis abuelos, mi madre, mi padrastro y a mí) a su casa a ver alguna película en su televisor nuevo. Enorme, 32 pulgadas, tecnología LED. La última chupá del mate. La idea era pasar un buen rato en familia, y que yo entretenga a mi primito que tenía ganas de verme (el pequeño me adora), y bueno, solucionar sus dudas con respecto al televisor. La gente asume, por descarte, que uno por saber de computación y volás sabe manejar todos y cada uno de los aparatos existentes en el mercado (más de eso luego, en otro ejemplo). Total que me pidieron que les baje, de paso, alguna película en HD pa ver. Y de verdad les digo, éste es el único lugar de la Tierra donde la visita entretiene al huésped, en ninguna otra parte pasa esa weá. Nicolás, bájate alguna película pa ver en HD. Nicolás, lleva el Wii pa entretener al cabro chico. Ya, bien, es mi familia, lo haré. Lo hice. Llegamos todos el sábado, comimos juntos y pasamos un buen rato, y luego vinieron las preguntas acerca del televisor.
“¿Oye, cómo pongo las películas? ¿Sirve ponerlas en el pendrive? (Sip, la tele es tan cabrona que hasta tiene puertos USB.) Ven a ver esto porfa, yo no sé.”
“Y el manual?”
“Ah, no sé yo, ni lo he mirado.”
Calma, volvamos a éso último. Ni lo he mirado. Ni lo he mirado. NI LO HE MIRADO.
Por la chucha! Te compraste un televisor último modelo, con todos los menúes e instrucciones en español. Eres un adulto joven, manejas hartos aparatos electrónicos. Viajaste a Japón, incluso manejas un nivel de inglés respetable. Un emprendedor. Entonces, ¿por qué mierda esperar hasta el sábado a que venga tu sobrino a solucionar tus problemas, cuando estás más que capacitado para hacerlo tú mismo, cuatro días antes?
Pero NOOOOOO, mejor que lo haga alguien “que sepa”. En mi perra vida había manejado una tele así. Pero fue simple porque el diseño es tan minimalista, que si mi primito chico supiera leer, de más que lo podría hacer él. Y de verdad que no lo digo porque yo sé, estaba todo indicado con grandes cuadros, letra clara, y los iconos de cada botón del control indicados claramente. Simple. Terriblemente simple.
Vamos con otro ejemplo. Hoy, un amigo me dijo que nos juntemos a ver películas o algo así. Ya po, fui. Conversamos un rato, pensamos que hacer, y al rato tiró la pregunta; por cierto, la pregunta resultó un poco rara, considerando que mi amigo tiene un notebook (igual al mío, me lo copió y no le estoy metiendo color xD), un celular touch, tiene Playstation 2, suma y sigue. Maneja haaaartos aparatos.
“Oye, cachai que mi mamá me regaló un iPod Touch. (En el momento, pensé “puta weón que están maaaaaaaal las prioridades económicas de tu familia…” no ahondaré en eso porque no corresponde.) Cachai que le quiero poner aplicaciones y juegos, ¿me podi ayudar? Sé que hay que hackearlo”
“Hmm, leíste hackear y pensaste al toque en mí, ¿cierto?”
“Si po wn, si tu cachai de esas cosas.”
Siendo franco, en mi perra vida había usado un iPod Touch. Pero bueno, volvimos a la casa y me puse a lesear con él. Todo en español, todo claro y simple. Como cualquier producto de Apple. Diseñado pensando en los tarados que llegarían a usarlo. ¿O tal vez eso no es suficiente…?
En fin, le cambié el fondo de pantalla, y se lo pasé. Al rato…
“¿Oye, como hiciste eso? ¿De la foto?”
“Fui a ‘opciones’, y a ‘cambiar fondo de pantalla’.”
“¿Y dónde sale eso?”
“Ahí donde dice opciones po weón, en español y todo.”
Al rato, como pa rematar, llega su padre…
“Oye Nicolás…. (se sentó al lado mío, yo estaba usando mi notebook) ¿Tu tení ese programa pa acceder a las redes wifi sin las claves?”
“Sin las claves no se puede… pero hay programas para averiguar las claves.”
“Ah, ¿y tu tení eso?”
“No, pero lo puedo buscar.”
“Ah, dale.” Se quedó sentado al lado mío, viendome usar el pc. Cosa que me revienta. En el momento, me puse a contestar a unos amigos en msn.
“No lo estás buscando”.
“No huevee, ¿de verdad? Bah, no me dí cuenta.”… me dieron ganas de decirle, pero no lo hice. Sólo lo pensé.
“Calma, calma.”
Se quedó ahí un rato, y empecé a averiguar. Había encontrado algo, pero no lo bajé. Al rato se fue a ver como su hijo hacía unos ejercicos de matemáticas con un compañero de curso. En resumen, me quedé solo en casa ajena, haciendo pega ajena.
Al poco tiempo viene mi amigo a pedirme ayuda con el iPod. Me lo pasa, y lo conecto.
“Ya, hackéalo.”
Al rato…
“¿Como vai?”
“Calmao weón, ¿o tu creí que yo me sé todas estas weás de memoria?”
Su padre se río, y dijo “mira que anda sensible el Nicolás”, tono sarcástico a morir. Ahí decidí irme.
“Chao wn, de ahi nos vemos.” Agarré mis weás y me vine donde mi viejo, que vive al lado.
“¿Vai a venir después?”
“No sé, de ahi vemos.”
Me pongo a pensar, y esto es algo que se ve todos los días… la automatización, la tecnología a las masas. Pero las masas no están preparadas para la tecnología. ¿Cómo chucha van a estar preparadas, si ni siquiera se esfuerzan en saber cómo chucha funciona la tecnología? No digo que desarmen los aparatos y aprendan todo. Es tan simple como saber cómo funcionan, pero persiste la mentalidad mediocre de “pa’ que lo voy a hacer yo po, ¿si lo puede hacer alguien más?”. Puta weón, esa weá no te va a servir de nada. No puedes vivir dependiendo de que los demás te arreglen los problemas. Obvio, todos nos frustramos cuando algo no nos resulta, e intentamos buscar ayuda con alguien que sepa. Pero, puta la weá, ESTA GENTE NI SIQUIERA LO INTENTA. Como dijo mi tío, “¿el manual? Ni lo he mirado.” Ésa es la mentalidad, ése es nuestro cáncer. La gente no está dispuesta a solucionar sus problemas, esperan que todo se haga solo, o que lo haga algún otro weón.
La tecnología nos invade, el HD, el full HD, el Wi-fi, 3G, y vamos contando más y más siglas. “Venga a saber uno que significa”, dirán. Pero lo usan igual. Si buscan algo en google y no lo encuentran, se rinden. Se les cae el mundo. Y el problema es que toda la información está ahí.
El mundo, o por lo menos, nuestro submundo no está preparado para esta invasión. Y mientras persista esa mentalidad de esperar que lo nuevo y lo tecnológico se haga prácticamente solo, jamás lo estaremos.
