No sé si hay algo de crecimiento personal, o simplemente de ego... pero algo hay que me hace ver distinto el mundo... La gente, lo que hacen, lo que dicen, lo que piensan, lo que hacen... Encuentro todo tan estúpido. La forma en que actúan, las cosas que dicen, no ven lo obvio. No ven lo que importa en realidad, no se comportan pensando en cómo se sentirán los demás, ni siquiera en como se sienten ellos...
Sólo se van replicando. Una a una, la misma persona, como meros Agentes*. Hordas de seres humanos, pero muy pocas personas. Muy pocos individuos. Y otros que tratan de engañarse a si mismos y decir que son completamente únicos. Nadie es 100% único, todos tenemos algo de los demás, alguna influencia... todos estamos conectados de alguna forma. Por el contrario, hay otros que no tienen problema en querer convertirse en alguien más; no les importa perder su identidad, bien extremadamente valioso que todos poseemos, hasta cierto punto.
Hay todo tipo de gente: gente que hace cosas porque los demás las hacen, o dejan de hacerlas si los demás lo hacen. Gente que se preocupa siempre de qué dirán los demás, y por eso mismo no se comportan como son en realidad. Gente que simplemente usa a los demás para su beneficio. Gente que se preocupa por trivialidades, que quiere tener más que los demás, ser más, aparentar más. Y dejar de lado lo esencial en el proceso... Pongamos en una balanza, un celular touch, una cámara de video digital, un notebook. Todo lo que pudieras soñar, pero tu viejo no vive contigo. Y por culpa de eso, a la larga, tus viejos se separan.
Pero son cosas que pasan.
O gente que se preocupa por ver crecer su número, su influencia, en un mundo que avanza cada vez más rápido. Más mecanizado, menos humano. ¿Dónde está la verdadera influencia, la que tenemos todos? Porque, seamos realistas, todos somos influenciables. Es cosa de encontrar el punto débil de cada uno; dónde te aprieta el zapato. Claro, hay gente mucho más influenciable que otros; se influencian por medios fríos, por máquinas, por mensajes instantáneos de gente con quien no compartes más vínculos que un nombre de usuario. ¿Dónde queda la personalidad? ¿Conocer personas? Yo creo en el uso de medios indirectos para compartir como personas, pero hay muchos que los usan para compartir como máquinas, y otros que reemplaza la interacción netamente humana por éstos medios indirectos.
Sí, puedes conocer a una persona por internet, o por el teléfono; porque conocer lleva compartir, saber quién está al otro lado. Sentimientos y emociones se conjugan en la pantalla, se transmiten, se vuelven humanos al llegar al otro lado. Se genera influencia, se piden favores, se comparte a la distancia.
Pensando en las formas menos humanas de usar estos medios... o de creer que ellos son de peso equivalente a la realidad, o de lucirlos como trofeo... Me parece mal. Me parece triste. Es lamentable ver gente que escribe simplemente por escribir, sin contenido, sin interacción. Escribir para ellos, y para nadie más. O gente que publicita algo para que se una gente, sólo para ver crecer el número... ¿Qué pasa con lo que sentimos en realidad? ¿Y nuestras convicciones? No tienen que pasar a segundo plano cuando ingresamos a la internet.
Veo y veo gente, compartiendo datos innecesarios, a gente que ni siquiera conoce, y si conociera, probablemente no interactuarían demasiado como personas. Yo, escribo lo justo y necesario. Ya ni siquiera puedo escribir con angustia como antes, porque ya no la siento.
Pero, ahora me detuve a observar con atención el mundo digital en el cual convivimos... y me da pena. Y no puedo hacer mucho al respecto, pues sólo soy una aguja en el pajar. Un joven, menor de edad, cuya influencia es mínima. Sólo influencio a quienes me conocen, a quienes les importo de verdad. Ése es mi público, y me gusta lucirme ante él. Porque sé que mi debilidad es mi ego. Y mientras más crece, más estúpidas encuentro a la gente que leo a diario en medios indirectos. Gente que se preocupa de trivialidades, que no entiende cuando las cosas suceden en la realidad.
¿Y yo? Me amargo la vida reclamando por esto que nadie puede detener, porque nadie puede controlar a las masas de forma eficiente; por lo menos, nadie que yo conozca personalmente.
Tal vez estoy abriendo más los ojos ante esta incipiente maquinización que se nos viene imponiendo desde los tiempos de Chaplin.
O tal vez sólo necesito dormir un poco.
(*Véase, The Matrix)
28 mar 2010
22 mar 2010
Ego
Me carga esta sociedad.
Odio que no sean fieles a los demás,
y mucho más aún,
que no sean fieles a ustedes mismos.
que no sean fieles a ustedes mismos.
Que cambien su opinión
Según quien los lea o escuche.
Que escondan sus sentimientos
de sus familias y amigos
y sólo los dejen escapar
en ciertos feriados.
Odio las frases como
"estimo conveniente", o
"yo creo que usted";
de falsos líderes sin carácter.
Odio que se sientan superiores,
que te apunten mirando hacia abajo.
Me da risa que traten de parecerse a
tal y cual tipo que ven en la calle,
y que luego pregunten, atónitos,
por qué son sólo uno más del montón.
Y a pesar de todo ello, callaré,
pues hasta yo mismo regocijo de su errar.
Amo saber todo aquello, oculto,
que sus mentes ni siquiera razguñan.
Me encanta desmembrarlos en mi mente
para luego simplemente sonreír.
y que luego pregunten, atónitos,
por qué son sólo uno más del montón.
Y a pesar de todo ello, callaré,
pues hasta yo mismo regocijo de su errar.
Amo saber todo aquello, oculto,
que sus mentes ni siquiera razguñan.
Me encanta desmembrarlos en mi mente
para luego simplemente sonreír.
Y lo mejor de este cáncer, lejos,
es creer que siempre tengo la razón.
Y, en selectas ocasiones,
saber que la tengo.
es creer que siempre tengo la razón.
Y, en selectas ocasiones,
saber que la tengo.
En esta edición:
basado en hechos reales,
reflexión
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