Siempre me ha costado creer en lo que no puedo ver o tocar, o oír. Si mis sentidos no lo perciben, se me hace complicado creerlo, mucho menos entenderlo. Hay tantos conceptos que me han sido ajenos o que he considerado absurdos por esto. Y de cuando en vez, me ha tocado quedar incomprendido o alienado al ser tan incrédulo. Me es ajena la capacidad, la facilidad de algunas personas de creerlo todo al pie de la letra, sin pruebas que lo respalden.
Nunca he sido así, soy demasiado inseguro. Para creer, debo verlo, y debe estar firmado ante notario. Demasiado inseguro, al punto de ser desconfiado, hasta con los que más quiero.
Y sin embargo, al no tener en qué refugiarme, me siento abandonado. Alienado, me quedé fuera del refugio que soy incapaz de crear. Ya pasé por bastantes años la etapa de los "por qués", pero aún así, no puedo dejar de dudarlo todo, de pensar "y qué pasaría si es que...", o tratar de meterme en la mente de las personas; saber qué piensan, qué sienten, cómo reaccionarán, cómo debo actuar, como hacer que todo funcione a la perfección. Soy muy cuadrado de mente, muy estructurado para mi propio bien. Y sin embargo, en el último tiempo, ciertos pensamientos invaden mi mente...
Como hoy, por ejemplo. Me fui incómodo de tu casa, como si faltara decir algo. Obvio, fue producto de mi paranoia; me preocupé, por nada. Pero ese no viene siendo el punto. En el camino, me fui pensando que tal vez algo andaba mal. Dudé, en mí. No tanto en tí, sino que en mí. Y entonces, descubrí que tu celular estaba en mi bolsillo. Una razón para volver. Y así lo hice, me encontré con tu hermano en el camino. Le dije que te diga que bajes, y así fue. Te entregué tu teléfono, conversamos, y aclaré mi duda. Nada estaba mal, sólo necesitaba confirmarlo. Y quedamos bien, pero me tenía que ir. Y así fue.
Ahora, cualquiera que lea esto podría creer que es una coincidencia. Yo también lo creería, de hecho. Así pienso, así he pensado siempre. Pero ahora... no sé, son demasiadas coincidencias juntas. Tal vez es esta misma inseguridad, mi paranoia inherente, es la que me hace tratar de buscarle una explicación a todo, y me hace pensar que tal vez, sólo tal vez, sí existe un ente que está tirando de las cuerdas de cada uno de nosotros, dirigiendo nuestros designios, dando la pauta para que las cosas sigan un orden determinado. Me doy risa, es que hasta mi forma de explicar algo inexplicable debe ser meticuloso y cuadrado. Pero es mi forma de pensar, siempre lo ha sido, y este desvío se debe a tí, creo que has llegado para romper mis esquemas.
Y éso es bueno.
Me has hecho creer en tantas cosas que jamás habría considerado. Gracias por eso.
Y se me acabó la inspiración.
25 nov 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
